4 de agosto de 2017

Los cuentos que yo cuento


No le ofreció la luna,
le dijo sólo quédate, 
conmigo no hay fortuna
que valga el corazón que te daré.

Ella dudó un momento
y luego contestó que sí,
pero sin juramentos
que no vas a saber después cumplir.

Y si de verdad me amas
no habrá casorio ¿para qué?
con dos en una cama
sobran testigos, cura y juez.




                                               J. S.

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